Intercesión de septiembre

"Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hasta mí" (Jn 12,32)

En este duodécimo mes de intercesión, somos involucrados por la palabra de Jesús a los griegos que querían conocé-lo (Jn 12,20-36). Con motivo de la Pascua judía, aquellá que sería la última Pascua de Jesús, muchos fieles apareceran a Jerusalén. Entre ellos, además de los Judios palestinos (Judea y Galilea) y de los de la diáspora (otras regiones del mundo), había personas de origen no judío. Entre ellas, algunas fueron convertidas al judaísmo (prosélitos) y otras, sólo partidarios (temerosas a Dios). Estos dos últimos grupos fueron llamados con el nombre genérico de "Greek" (Jn 20,20).

Según dice el Evangelio de Juan, las personas de origen griega también querían conocer a Jesús, su fama se había extendido, y así se le preguntó a Felipe y Andrés, quizás por alguna afinidad cultural (ambos tenían nombres griegos). En respuesta a solicitud, Jesús declaró que a su "hora" había llegado, como una semilla, que sólo produce el fruto se muere en la tierra, así também Jesús había de glorificar al Padre por su muerte en la cruz. Esta declaración fue acompañada por la invitación a todos los oyentes: "si alguien quiere servirme, que me siga.". Deste modo, Jesús nos dice que para conocé-lo realmente, no és suficiente el interés intelectual, la curiosidad o una reunión de vez en cuando, pero debe seguir hasta el final e seentir con él la experiencia de "muerte en la cruz."

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Intercesión de agosto

"Que abra una puerta para nuestra palabra"
(Col 4,3)

"Oren también por nosotros, pidiendo a Dios que abra una puerta para nuestra palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo." (Col 4,3). Al igual que en Cl 4.3. Las cartas de St. Paul están llenas de peticiones y exhortaciones a la intercesión. En este verso, St. Paul expresa la conciencia de que la oportunidad y la eficacia de la evangelización es, ante todo, un don dado por la misericordia de Dios. Así, St. Paul "luchó" en la oración incesante que, además de abrir nuevas puertas para el anuncio del Evangelio, fuese eliminados los obstáculos internos y externos. Además, para aquéles que creen progresado espiritualmente en el conocimiento de la gracia y la misericordia de Dios (cf. 1 Tes 2,18; 3,10; Rom 1,10).

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